Cordialmente
nuestras madres nos enseñan los modales, nos enseñan a ser respetuosos y sobre
todo siempre saludar. Es increíble como todo comienza con un simple ¿hola?.
Detrás de cada hola comienza una historia, detrás de cada adiós, comienza un
nuevo siglo. Toda historia tiene un doloroso aprendizaje, lleno de sonrisas,
lagrimas, carcajadas y agonia. Nada es perfecto cuando veemos con los ojos de
la cara, todo es perfecto para el corazón, pero tristemente se ciega,
estúpidamente el corazón no aprende y sigue dando malditas oportunidades.
Siempre esta abierto para un nuevo comienzo, siempre esta abierto para un
adiós. Cada día de nuestras vidas es escrita por nuestros hechos, por las cosas
que hacemos, escribimos nuestra vida con sangre, escribimos nuestros días con
superaciones. Y cuando la dejamos de escribir, toda esa sangre y superación, se
borra con lágrimas. Lágrimas que ni siquiera son nuestras, lágrimas que alguna
vez derramamos por la misma persona que nos llora ahora. Cuando la muerte suele
ser nuestra mayor ‘solución’, ¿por que vivimos?. Esa realmente no es la
pregunta, si no. ¿Por qué nos rendimos?, cada vez las hojas de nuestra vida, de
nuestra historia de vida se amplia, crece y extrañamente se empieza a manchar.
Todos partimos con una hoja en blanco, podemos ver esa hoja sin niguna
imperfección totalmente virgen, pero basta solo una línea o solo un punto en
aquella hoja, para que deje de ser perfecta. Cometemos errores porque no
escuchamos quienes tienen la solución, nos creemos superiores, ayudamos a
nuestros enemigos y nos burlamos de quienes nos aman de verdad. ¿Amigos?,
sinceramente ¿existen los amigos?, me falta decir que los amigos no existen,
ellos son los reales enemigos, ¿por qué?. Nos pueden prometer todo, que jamás
nos fallaran, que no nos traicionaran, que siempre estarán para nosotros. Y
cuando llega el real momento, lo único y a los únicos que se presentan, son
nuestra familia, aquellos que alguna vez dejamos de lado, aquellas personas que
en su momento lloraron por nosotros, mientras reíamos con nuestros ‘amigos’. Si
algo aprendí es que cada uno es dueño de su vida, ¿pero hasta que punto?, no
nacimos solos, no moriremos solos a menos que nosotros así lo queramos, nuestra
vida es prestada, la usamos y muchas veces la atacamos, pero ni siquiera es de
nosotros, llegará el momento en que no la tendremos más. Llegará el momento que
no nos sepamos controlar. ¿Qué haremos entonces?, aferrarnos a las personas
cercanas, a quienes negamos, nos aferramos de quienes alguna vez nos reímos. Y
es así extrañamente todo empieza con un hola, confusamente aunque no lo
sepamos, estoy segura que muchas de nuestras madres lo primero que dijeron al
tenernos en sus brazos fue ‘hola bebé’, ¿es necesario decir adiós?. Los días
empiezan iguales, los días varian según las estaciones del año… todo suele ser
igual, al menos para quien no observa, porque obviamente la tierra tiene
cambios todo el tiempo afectando a los días, pero aún asi son iguales. Empiezan
iluminando y terminan apagandose, la vida es lo mismo. Todo lo que hacemos en
nuestras vidas, lo escribiremos en los días, todo lo que hagamos, se escribira
en las lineas de nuestras manos, todo lo que digamos sera escrito en las lineas
de nuestros labios y todo lo que veamos… quedara por siempre tallado en nuestros
ojos. Todo debe empezar con un hola, no todo debe terminar con un adiós.
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